


Transexuales: entre la homofobia y el abuso de autoridad
Al menos cinco transexuales y un trasvestis fueron asesinados y una transexual fue herida en los últimos 11 meses en Santo Domingo y Santiago
Fotos:Pedro Jaime Fernández/Clave Digital
domingo, 14 de febrero de 2010, 05:00 p.m.
domingo, 14 de febrero de 2010, 05:00 p.m.
Si al menos los que mataron a mi hijo estuvieran presos…”, dice Martina Rosario y calla con los ojos húmedos por un dolor añejo que esta conversación la ha obligado a revivir.
Hace cuatro años tuvo que ver el cerebro de su hijo Ramón Rosario (una transexual que se identificaba como Yamilé) roto, sus intestinos fuera del cuerpo, cortados con una saña para ella incomprensible.
Por momentos parece que aún tiene esperanzas de que la Justicia castigue a los asesinos.
Luego, retoma el pesimismo y la resignación que la han ayudado a mantenerse en pie durante décadas en la casa de madera y zinc del sector Los Guarícanos, donde terminó de criar a cinco de sus seis hijos, incluido el que fue asesinado -con sólo 30 años- mientras se prostituía con identidad de mujer.
Otras madres empiezan ahora a vivir el dolor que en ella ha menguado a fuerza de resignación.
Sentada en una mecedora, Dominga Otaño, abuela y madre de crianza de Alejandro Correa (Kelly), asesinado el 25 de noviembre de 2009 en la avenida Ortega y Gasset, muestra viejas fotos de su nieto, un veinteañero, estudiante de término de medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
“Siempre venía a verme, era un buen muchacho”, dice y lamenta que la Policía no actúe con rapidez contra los homicidas.
Su cara no tiene la resignación de Martina Rosario, la madre de Yamilé (Ramón Leonardo Rosario), asesinada en el cementerio de la avenida Máximo Gómez por un grupo de hombres que la golpeó de forma salvaje. Ella fue una de las primeras víctimas de la “transfobia”, que continúa hasta ahora.
Entre diciembre de 2008 y noviembre de 2009 al menos cinco travestis y mujeres transexuales (biológicamente hombres, pero con identidad femenina) han sido asesinados en Santo Domingo y en Santiago, de acuerdo con datos confirmados por Trans Amigas Siempre Amigas (TRANSSA) y la Policía Nacional.
Los cadáveres de los travestis Eduardo Padilla, de 23 años, y Ramón Martínez, de 26, con atuendos femeninos, fueron encontrados en abril de 2009 con signos de tortura en Santiago.
En Santo Domingo fueron asesinadas Peligro -cuyo nombre masculino no fue registrado-, Kelly (Alejandro Correa) y Kirsi (Francisco Ubrí).
La muerte de Kirsi desató el miedo entre las transexuales trabajadoras del sexo en Santo Domingo. La asesinaron en marzo de 2009 en los alrededores de la avenida San Vicente de Paúl. Cerca de su cadáver encontraron un papel con la leyenda: “Faltan más”, confirmaron algunas trabajadoras sexuales.
Del impacto que tuvo su muerte habla Shantal Gautier, una transexual que hace cinco meses fue baleada, supuestamente por policías en la avenida Ortega y Gasset.
“El trabajo está cada vez más peligroso. Las muchachas están más asustadas ahora”, comenta Shantal, quien desde 2005 a la fecha ha visto morir a ocho compañeras de Santo Domingo.
De vez en cuando ella también merodea por la avenida San Vicente de Paúl y además trabaja como maquillista. A pesar de todo, a veces no tiene dinero para acudir a las terapias.
“No tenemos nada, ni la identidad”, dice Shakira Reyes, activista de TRANSSA, que pide que las identifiquen con los nombres de mujeres que ellas han elegido.
Justicia desesperante. Las madres de Kelly y Yamilé están conscientes de que el hecho de que sus hijas -para ellas sus hijos-hayan escogido vivir de acuerdo con una identidad distinta a la que se esperaba por su sexo, marcó el sufrimiento sus vidas, sus muertes y sus relaciones familiares.
“Mi hijo y yo nos llevábamos mal, él tenía problemas mentales, se ponía agresivo y yo no tenía la manera de atenderlo", lamenta la mamá de Yamilé, quien enfrentó la transexualidad de su hijo en medio de la pobreza.
A Yamilé, con sus necesidades especiales, el sistema educativo no pudo mantenerlo en la escuela formal, ni ofrecerle una educación alternativa: desertó en primaria.
Olvido oficial. “A nosotras nadie nos hace caso, la gente nos agrede por gusto y en la Policía nos dejan solas”, se queja Nairobi Castillo, activista de TRANSSA.
Como ejemplo del abandono, en la organización recuerdan el caso de Kelly, quien murió durante un intento de robo en el que según sus compañeras los asaltantes se ensañaron contra ella. Aseguran que los asaltantes, tras herir al conductor de la motocicleta que querían robar, se devolvieron a disparar contra Kelly cuando ya se habían marchado.
Muchos disparan para asustar a las transexuales, otros lanzan botellas. ¿Qué pasaría si una de ellas reacciona y le da a alguien?”
Shakira Reyes, Activista de TRANSSA
Las transexuales son más visibles y por tanto las más discriminadas de entre nosotros. A ellas se les niega toda oportunidad”
Leonardo Sánchez, Activista homosexual
La abuela de Alejandro Correa (Kelly) pide a la PN que atrape a los responsables del homicidio.
Se molestan porque a pesar de que hay un video -algo confuso- que recoge el incidente, hasta el pasado martes nadie había sido detenido por el caso.
El vocero de la Policía, Nelson Rosario, explica que las investigaciones con respecto a la muerte de Kirsi y Kelly continúan.
“Esas investigaciones no se detienen ni un instante. Los policías que las llevan a cabo tienen que regirse por el Código Procesal Penal. Lo más importante no es que se apresen las personas, sino que se busquen las pruebas vinculantes”, enfatiza.
El abuso. De investigaciones paralizadas sabe Shantal Gautier. Asegura que los supuestos agentes vestidos de civil que la agredieron en septiembre de 2009 estaban borrachos.
Ella obedeció cuando le ordenaron irse y, mientras caminaba, uno de los cuatro hombres que iban a bordo de dos motocicletas se acercó para golpearla.
El vocero de la Policía, Nelson Rosario, explica que las investigaciones con respecto a la muerte de Kirsi y Kelly continúan.
“Esas investigaciones no se detienen ni un instante. Los policías que las llevan a cabo tienen que regirse por el Código Procesal Penal. Lo más importante no es que se apresen las personas, sino que se busquen las pruebas vinculantes”, enfatiza.
El abuso. De investigaciones paralizadas sabe Shantal Gautier. Asegura que los supuestos agentes vestidos de civil que la agredieron en septiembre de 2009 estaban borrachos.
Ella obedeció cuando le ordenaron irse y, mientras caminaba, uno de los cuatro hombres que iban a bordo de dos motocicletas se acercó para golpearla.
Un segundo agente tomó el arma del que forcejeaba con ella y le baleó una pierna, según su narración. “No me mataron porque un taxista andaba por ahí y disparó al aire”, dice indignada.
Todavía no puede usar tacones y aún recibe terapias, lo que la hace extrañar aún más a su amiga Kelly, quien la llevaba al médico cada semana. Kelly sale a relucir en cada conversación con ellas.
“Prefería haber muerto yo en lugar de ella, porque era una persona muy buena”, enfatiza Polvo (Francisco Ulerio).
También Polvo tiene huellas de la violencia. Un hombre le disparó hace seis años “por el placer de balear a un maricón”, dice una de sus amigas.
Cada noche de trabajo trae su sustos: asaltos, clientes abusadores, pedradas y disparos al aire. De vez en cuando alguna es herida y no va a la Policía.
Shantal, quien tiene parientes militares, no logró -según ella-que la PN llevara las investigaciones hasta el final. “Se supo que el casquillo era de policías”.
No tiene esperanzas de que detengan a los asesinos de Kelly, la chica carismática que también fue activista de TRANSSA.
Esperanzas. En la universidad, los amigos de Kelly la recuerdan con cariño. Dolores Aguasvivas, compañera de carrera, cuenta que Kelly “soñaba con ir al internado, creo que iba a ser buen médico”.
Un compañero recuerda que Kelly donó sus órganos para dar vida después de su muerte. “Sé que tuvo una relación difícil con su familia y que una vez se fue a vivir con su pareja al extranjero”, comenta otro de sus amigos.
Su abuela sólo espera justicia, el último consuelo. “Mira sabía que él era homosexual desde muchacho, pero yo salía a buscarlo y nunca lo vi vestido de mujer. Ahora lo que queremos es que la Policía actúe”, dice.
La mamá de Yamilé, en cambio, al final del encuentro deja una pregunta: “Periodista, si usted escribe algo, ¿pueden encontrar a los que mataron a mi hijo?”
Todavía no puede usar tacones y aún recibe terapias, lo que la hace extrañar aún más a su amiga Kelly, quien la llevaba al médico cada semana. Kelly sale a relucir en cada conversación con ellas.
“Prefería haber muerto yo en lugar de ella, porque era una persona muy buena”, enfatiza Polvo (Francisco Ulerio).
También Polvo tiene huellas de la violencia. Un hombre le disparó hace seis años “por el placer de balear a un maricón”, dice una de sus amigas.
Cada noche de trabajo trae su sustos: asaltos, clientes abusadores, pedradas y disparos al aire. De vez en cuando alguna es herida y no va a la Policía.
Shantal, quien tiene parientes militares, no logró -según ella-que la PN llevara las investigaciones hasta el final. “Se supo que el casquillo era de policías”.
No tiene esperanzas de que detengan a los asesinos de Kelly, la chica carismática que también fue activista de TRANSSA.
Esperanzas. En la universidad, los amigos de Kelly la recuerdan con cariño. Dolores Aguasvivas, compañera de carrera, cuenta que Kelly “soñaba con ir al internado, creo que iba a ser buen médico”.
Un compañero recuerda que Kelly donó sus órganos para dar vida después de su muerte. “Sé que tuvo una relación difícil con su familia y que una vez se fue a vivir con su pareja al extranjero”, comenta otro de sus amigos.
Su abuela sólo espera justicia, el último consuelo. “Mira sabía que él era homosexual desde muchacho, pero yo salía a buscarlo y nunca lo vi vestido de mujer. Ahora lo que queremos es que la Policía actúe”, dice.
La mamá de Yamilé, en cambio, al final del encuentro deja una pregunta: “Periodista, si usted escribe algo, ¿pueden encontrar a los que mataron a mi hijo?”
"QUIERO SER PROFESIONAL Y UN EJEMPLO EN LA SOCIEDAD"
PALOMA SOTO, Estudiante de bioanálisis
1
¿Por qué piensas que tantas de tus amigas se prostituyen?
La falta de oportunidades, nadie te contrata por la discriminación. A veces tampoco hay comunicación entre los padres y los hijos. Cuando no se tiene ese apoyo hay que subsistir. Se ven obligadas a salir a la calle. (Paloma también ejerció el trabajo sexual por un tiempo).
2
¿A qué aspiras, qué quieres en el futuro?
Quiero ser profesional, terminar el bionálisis, soy estudiante de término, y ser un ejemplo en la sociedad. Ahora tengo un trabajo en telemarketing.
3
¿Piensas que podrás ejercer el bioanálisis con una identidad de transexual?
Pienso que sí, aunque sé que tal vez seré discriminada. Una profesora de hematología me aconsejó, me dijo que mucha gente no se iba a dejar tocar de mí, y yo le dije que había escogido esta identidad y que lo importante es lo que una sabe.
4
¿Cómo sientes la discriminación en estos momentos?
En el barrio no soy discriminada, pero hace poco un grupo de policías intentó apresarme dizque por ‘doble identidad’ cuando salía de una discoteca.
Me salvé porque conozco mis derechos y les hablé fuerte de las leyes.
Pero también te discriminan en las guaguas, en los carros públicos, donde quiera.
PALOMA SOTO, Estudiante de bioanálisis
1
¿Por qué piensas que tantas de tus amigas se prostituyen?
La falta de oportunidades, nadie te contrata por la discriminación. A veces tampoco hay comunicación entre los padres y los hijos. Cuando no se tiene ese apoyo hay que subsistir. Se ven obligadas a salir a la calle. (Paloma también ejerció el trabajo sexual por un tiempo).
2
¿A qué aspiras, qué quieres en el futuro?
Quiero ser profesional, terminar el bionálisis, soy estudiante de término, y ser un ejemplo en la sociedad. Ahora tengo un trabajo en telemarketing.
3
¿Piensas que podrás ejercer el bioanálisis con una identidad de transexual?
Pienso que sí, aunque sé que tal vez seré discriminada. Una profesora de hematología me aconsejó, me dijo que mucha gente no se iba a dejar tocar de mí, y yo le dije que había escogido esta identidad y que lo importante es lo que una sabe.
4
¿Cómo sientes la discriminación en estos momentos?
En el barrio no soy discriminada, pero hace poco un grupo de policías intentó apresarme dizque por ‘doble identidad’ cuando salía de una discoteca.
Me salvé porque conozco mis derechos y les hablé fuerte de las leyes.
Pero también te discriminan en las guaguas, en los carros públicos, donde quiera.
Tomado de:http://www.clavedigital.com/App_Pages/Noticias/Noticias.aspx?id_Articulo=27660
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