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El VIH y el SIDA causan más estrago en las poblaciones más discriminadas y socialmente excluidas.
Por este motivo diferentes sectores de la población dominicana agrupados en organizaciones y grupos de base comunitaria han decidido formar una Mesa de Grupos Vulnerables. Dicha Mesa está compuesta por organizaciones que representan a las poblaciones más expuestas al VIH y el SIDA (Usuarios de drogas, hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, transexuales, transgéneros, travestis, trabajadoras y trabajadores sexuales, migrantes, jóvenes socialmente excluidos, personas viviendo con el VIH y personas privadas de libertad).
El objetivo de esta mesa es analizar las condiciones de vulnerabilidad que presentan estas poblaciones, el impacto que ha tenido la epidemia del VIH en ellas, los factores que determinan esta vulnerabilidad y abogar por las soluciones para disminuir dichos determinantes.
En VIH/SIDA, la Republica Dominicana exhibe una epidemia generalizada con un patrón de transmisión mayormente heterosexual. Esto se traduce en una respuesta nacional a la epidemia en la que la mayoría de los recursos se invierten en programas dirigidos a la población general.
Sin embargo, mientras que la prevalencia del VIH en población general se estima en un 0.8%, estudios recientes, conducidos por las propias autoridades de salud en grupos específicos, indican niveles de prevalencia verdaderamente altos y preocupantes. Estos niveles van en un rango desde cinco veces mas en las Trabajadoras del Sexo hasta 34 veces mas en las travestis, transexuales y transgéneros. Tal y como se indica en el gráfico de esta misma página.
Un abordaje adecuado de la temática del VIH y las ITS requiere la superación de un modelo y mirada puramente biomédica. Necesita un enfoque que incorpore también elementos estructurales, sociales y culturales. Es necesaria una mirada biopsicosocial que considere e incorpore los elementos de desigualdad e inequidad que actúan sobre las personas y que afectan su capacidad de negociar una relación sexual protegida.
La vulnerabilidad al VIH, es una medida de la incapacidad de una persona o de una comunidad para controlar el riesgo de infección
Diversos factores sociales y económicos, aumentan la vulnerabilidad de grupos poblacionales a una infección de VIH, entre los que se encuentran: el estigma y la discriminación, la pobreza y el limitado acceso a información y servicio. Cuando se dan estos factores, las personas no tienen más que asumir comportamientos que lo ponen en riesgo de infectarse de VIH y/o limitar su calidad de vida.
En los Usuarios de Drogas, el riesgo que corren no sólo tiene que ver con las consecuencias físicas de la infección por el VIH, sino también con su estatus social y jurídico. El consumo de drogas es ilegal en el país y es castigado con la cárcel, además, está muy estigmatizado tanto en la sociedad en general como entre el personal de salud, lo que agrava la marginalización de las personas con problemas de drogodependencia. Esto puede significar que no se les dé acceso a ningún servicio relacionado con el VIH, o que no puedan o se atrevan a solicitarlo por miedo a ser discriminados (as).
Las Travestis, Transgéneros y Transexuales, tienen limitaciones a la hora de integrarse en la sociedad, debido al constante rechazo que reciben de la misma, y por tanto viven en total exclusión. Esto dificulta que puedan acceder a informaciones que le permitan aceptarse tal cual son y sobre todas las cosas acceder a servicios de salud adecuados y que tomen en cuenta su identidad de género
Es el grupo que sufre mayor violencia, incluyendo asesinatos (en la calle, escuela, en el hospital, en discoteca, su vecindario, entre sus familiares, en los medios de transporte, en cualquier oficina pública), producto de las barreras absurdas que se levantan por el mero hecho de su identidad sexual. Solamente en el año 2009 públicamente fueron registrados 8 asesinatos de ciudadanas Trans que ejercían el trabajo sexual o que producto de la marginalidad social vivían en situación de calle. Frecuentemente la prensa no recoge las situaciones de violencia doméstica y física, extorsión y burla de las que esta población es objeto diariamente.
Los altos niveles de seroprevalencia de VIH en la población de hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres aumentan la posibilidad de contagio por el VIH. Estudios han demostrado que un hombre gay tiene 19 veces mas posibilidades de infectarse por VIH que la población general en los países de medianos y bajos ingresos. En la República Dominicana un estudio reciente conducido por el Consejo Presidencial del SIDA (COPRESIDA) demuestra una prevalencia de 6.1% para los hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, mientras que para la población general la prevalencia de 0.8%. Datos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el Control del VIH/SIDA indican que estos mismos países solo uno de cada 20 hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres reciben los beneficios de un programa de prevención al VIH, servicios médicos y tratamiento para el VIH.
En el aspecto social, se ha demostrado que existe una relación directa entre el estigma y la discriminación y la posibilidad de infección por el VIH. Esto quiere decir que el mismo rechazo que recibe la población homosexual, que se conoce como Homofobia, y que lo obliga a desarrollar ghetos o a vivir su orientación sexual de forma clandestina y que también los obliga a relacionarse sexualmente de manera fortuita, oculta, inadecuada y desprotegida, porque para la mayoría el sexo ocasional es su única opción.
La existencia de tabúes sexuales y los fundamentalismos religiosos que catalogan todo lo diferente como inmoral o patológico. Frecuentemente estamos siendo bombardeados por mensajes de odio relacionados con la negación y condena de la homosexualidad: Líderes religiosos y profesionales de la conducta frecuentemente realizan alocuciones públicas haciendo énfasis en una absurda cura de la homosexualidad.
La carencia de espacios para la socialización y la expresión de la afectividad, la sexualidad y el erotismo es otro factor social importante.
La existencia de estereotipos, que se corresponden con la burla social y con la expresión de fracaso aceptados socialmente se traduce en una ausencia de modelos a seguir. Políticos, militares, empresarios, religiosos, artistas, y personajes históricos homosexuales exitosos ocultan su homosexualidad para no ser víctimas de los estereotipos y el rechazo social.
En el aspecto psicológico, la construcción de la propia identidad en un ambiente caracterizado por el estigma y la discriminación produce individuos con niveles de autoestima por debajo de lo adecuado. Esto a su vez afecta la autovaloración, la autoimagen y los mecanismos de protección individuales. Producto de esta realidad se desarrolla el fenómeno de la Homofobia Interiorizada. Este fenómeno nos habla de individuos que conscientes de su homosexualidad rechazan y condenan todo lo homosexual que ellos no son, desarrollando una lucha interna que dificulta el acceso a ellos, la relación entre iguales, la felicidad y el ejercicio de una vida plena.
En los grupos de Inmigrantes, la principal dificultad para el acceso a servicios de salud, incluyendo el VIH y sida, esta referida al impedimento legal de acceso a servicios y a la condición de ser dominicanos, o ser extranjeros con estatus legal en el país. Cabe precisar que según cifras especulativas, más de un 85% de los inmigrantes haitianos y sus familias viven en una situación irregular en la RD, es decir son indocumentados. No tenemos datos, y al parecer a nadie le interesa saber la cantidad de asiáticos, suramericanos y europeos que viven en nuestro país en igualdad de condición que los ciudadanos haitianos. Dentro de las dificultades de acceso a prevención del VIH se encuentran la falta de continuidad de las acciones de prevención que se han llevado a cabo en esta población, así como la migración permanente de este grupo poblacional, lo que dificulta el seguimiento y puede significar alto riesgo de VIH por la movilidad, los empleos inestables y las posibles estrategias de sobrevivencia, como el trabajo sexual.
En las Personas Privadas de Libertad, el virus, que no sólo conlleva la supresión del sistema inmunológico, sino que introduce dentro de los lugares de encierro una serie de miedos, prejuicios y conflictos de difícil solución, complicando aún más la convivencia intramural.
Los recintos penitenciarios de nuestro país tienen un limitado acceso a servicios de atención y prevención del VIH y sida: De los 32 Centro Penitenciario solo hay 2 Unidades de Atención Integral disponibles, persiste un clima de estigmatización por parte de las instituciones que prestan servicios de salud, pocos programas educativos sobre prevención del VIH y dificultades para que estos programas se instalen en las cárceles.
Según postulados de la legislación, en las cárceles de mujeres se les impide tener relaciones sexuales, en la de los hombres, el único espacio autorizado y reconocido formalmente para mantener relaciones sexuales lo constituye la visita conyugal, siendo en consecuencia éste espacio el reconocido en su mayoría para la provisión de preservativos, en el caso de centros de reclusión que cuenten con ese servicio.
Existen limitaciones para la prescripción y/o provisión de medicamentos para un importante número de dolencias. La consulta medica en muchos casos es realizada por personal de enfermería y no por médicos, además de los retrasos en la realización de estudios diagnósticos.
Entre los y las profesionales del sexo se incluyen adultos mujeres, varones y transexuales, y jóvenes que reciben dinero o mercancías a cambio de servicios sexuales, ya sea en forma habitual u ocasional. En nuestro país, las leyes, las políticas, las prácticas discriminatorias y las actitudes sociales estigmatizantes empujan al trabajo sexual hacia la clandestinidad, especialmente el trabajo sexual realizado por varones, lo que obstaculiza los esfuerzos por llegar a los profesionales del sexo y sus clientes con programas de prevención, tratamiento, atención y apoyo con relación al VIH. Con frecuencia, los y las trabajadores sexuales tienen poco acceso a servicios de salud adecuados, a preservativos masculinos y femeninos y lubricantes a base de agua; a profilaxis posterior a la exposición por relaciones sexuales sin protección o violación, a control de infecciones de transmisión sexual, a tratamiento contra las drogas y otros servicios de reducción del daño, a protección contra la violencia y las condiciones laborales abusivas; y apoyo social y legal. Esto se agrava por el abuso por parte de agentes del orden público, que según denuncias, frecuentemente extorsionan a esta población, en especial a las que ejercen esta forma de ganarse la vida en las calles de la ciudad.
El mayor riesgo de contagio de VIH se produce cuando los y las trabajadores (as) sexuales tienen poca capacidad de decisión y, por lo tanto, pocas posibilidades de negociar o insistir en el uso del preservativo por parte de sus clientes, o de negarse a practicar sexo con violencia o coacción.
Las personas que viven con el virus sufren frecuentemente los efectos de la discriminación y de la violación de sus derechos humanos: muchos (as) han sido expulsados de sus trabajos y hogares, han sufrido el rechazo de sus familiares y amigos e incluso algunos (as) han llegado a ser asesinados (as). Juntos, el estigma y la discriminación conforman uno de los mayores obstáculos a la hora de tratar eficazmente la epidemia: impiden que las autoridades reconozcan su existencia o que actúen a tiempo para frenarla, disuaden a las personas de averiguar su estado serológico, e inhiben a quienes saben que están infectados de revelar su diagnóstico y de tomar medidas para proteger a los demás y de solicitar tratamiento y cuidados para ellos mismos. En relación a este ultimo tema, la mayor dificultad que este grupo poblacional presenta es la falta de asignación presupuestaria de parte del estado dominicano para las compra de Medicamentos para las PVVIH, ya que la atención esta dependiendo de los fondos internacionales. Las atenciones Médicas hacia los PVVIH se ven afectadas cuando hay que hacer cirugía, pruebas y/o examen médicos invasivos, y la falta de medicamentos para enfermedades oportunistas, además de los conocidos casos estigma y discriminación en los Centros de Salud.
En los jóvenes socialmente excluidos, la búsqueda de la camaradería, el cariño, y la aceptación social, entre otros aspectos vinculados a la construcción de la identidad personal y comunitaria, figuran como el principal móvil para la integración de los/as jóvenes en las “gangas”, “naciones” y otras pandillas de la calle, poniendo de manifiesto las limitaciones de las estructuras sociales actuales y del contexto familiar inmediato de muchos/as de ellos/as. Un alto porcentaje de estos jóvenes han dejado la escuela. Entre las principales razones están: las dificultades económicas, los problemas con la justicia, haberse cansado de estudiar, y el haber formado una familia. La trayectoria educativa y laboral de los y las integrantes de organizaciones de la calle refleja las pocas oportunidades de inserción de estos jóvenes en el contexto de estructuras sociales tradicionales, vinculadas al bajo nivel educativo, la temprana deserción escolar y el involucramiento de posiciones laborales inestables y poco remuneradas.
La Mesa de Grupos vulnerables ha identificado una serie de acciones a ser tomadas en cuenta:
1. Se requiere concretar medidas políticas para acercar la prevención, la atención y el apoyo necesario a los grupos vulnerables. Ante todo, dichas medidas deben incluirse entre las prioridades de subvención y desarrollo de programas nacionales sobre VIH.
2. Es necesario apoyar a las organizaciones y grupos que representan a las poblaciones vulnerables, permitiéndole promover los programas de atención y prevención y participar en la planificación y formulación de políticas sobre VIH
3. Debe cambiarse la legislación que discrimina las relaciones homosexuales e incorporar leyes contra la discriminación por razón de orientación sexual
4. Existencia y cumplimiento de leyes que amparen legalmente a las personas con una identidad de genero diferente, para que esto garantice que estas no sean discriminadas en el área laboral.
5. Las PVV necesitan que la seguridad social incluya los medicamentos antirretrovirales y pruebas especiales como un beneficio y derecho ciudadano.
6. Importante el reconocimiento en calidad de dominicanos, según corresponda a aquellos/as que nacieron bajo los correspondientes sistemas legales
7. Requerimos que se adopten medidas integrales para hacer frente al VIH y al consumo de drogas, incluyendo programas de reducción de daños
En ese sentido hicimos un llamado a las autoridades nacionales a conversar en el Foro de Poblaciones Vulnerables, Conversando desde el Corazón, que se efectuo el día 4 de febrero en el Salón La Mancha del Hotel Lina. En dicho Foro expusimos esta realidad a las autoridades locales y tomadores de decisión de las áreas de la Salud, la Educación, la Justicia, la Seguridad Ciudadana, la Policía Nacional, entre otros. También conjuntamente con ellos propusimos establecer compromisos y acciones que puedan contribuir a modificar y mitigar los factores que condicionan la vulnerabilidad de los grupos representados en la MGV.
Este proceso ha recibido apoyo técnico y financiero del ONUSIDA y del UNFPA.
Grupos participantes en la Mesa:(Amigos Siempre Amigos-ASA, Centro de Orientación e Investigación Integral-COIN, Movimiento de Mujeres Unidas-MODEMU, Trans Siempre Amiga-TRANSSA, Red de Voluntarios de ASA-REVASA, Comite de Trabajadoras Sexuales Travestis Dominicana-COTRAVETD, Movimiento Socio Cultural Trabajadores Haitianos-MOSCTHA, Red Dominicana de Personas Viviendo con VIH-REDOVIH, Alianza Solidaria de la Lucha contra el SIDA-ASOLSIDA, Aliados de ASOLSIDA-ALAS, Jóvenes de la Vida Real-YOUR WORLD,
Red de Jóvenes Unidos de Guachupita-RJUG, Voluntarios Verdaderos-VOLVER Y Grupo de Apoyo ESTE AMOR)
Por este motivo diferentes sectores de la población dominicana agrupados en organizaciones y grupos de base comunitaria han decidido formar una Mesa de Grupos Vulnerables. Dicha Mesa está compuesta por organizaciones que representan a las poblaciones más expuestas al VIH y el SIDA (Usuarios de drogas, hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, transexuales, transgéneros, travestis, trabajadoras y trabajadores sexuales, migrantes, jóvenes socialmente excluidos, personas viviendo con el VIH y personas privadas de libertad).
El objetivo de esta mesa es analizar las condiciones de vulnerabilidad que presentan estas poblaciones, el impacto que ha tenido la epidemia del VIH en ellas, los factores que determinan esta vulnerabilidad y abogar por las soluciones para disminuir dichos determinantes.
En VIH/SIDA, la Republica Dominicana exhibe una epidemia generalizada con un patrón de transmisión mayormente heterosexual. Esto se traduce en una respuesta nacional a la epidemia en la que la mayoría de los recursos se invierten en programas dirigidos a la población general.
Sin embargo, mientras que la prevalencia del VIH en población general se estima en un 0.8%, estudios recientes, conducidos por las propias autoridades de salud en grupos específicos, indican niveles de prevalencia verdaderamente altos y preocupantes. Estos niveles van en un rango desde cinco veces mas en las Trabajadoras del Sexo hasta 34 veces mas en las travestis, transexuales y transgéneros. Tal y como se indica en el gráfico de esta misma página.
Un abordaje adecuado de la temática del VIH y las ITS requiere la superación de un modelo y mirada puramente biomédica. Necesita un enfoque que incorpore también elementos estructurales, sociales y culturales. Es necesaria una mirada biopsicosocial que considere e incorpore los elementos de desigualdad e inequidad que actúan sobre las personas y que afectan su capacidad de negociar una relación sexual protegida.
La vulnerabilidad al VIH, es una medida de la incapacidad de una persona o de una comunidad para controlar el riesgo de infección
Diversos factores sociales y económicos, aumentan la vulnerabilidad de grupos poblacionales a una infección de VIH, entre los que se encuentran: el estigma y la discriminación, la pobreza y el limitado acceso a información y servicio. Cuando se dan estos factores, las personas no tienen más que asumir comportamientos que lo ponen en riesgo de infectarse de VIH y/o limitar su calidad de vida.
En los Usuarios de Drogas, el riesgo que corren no sólo tiene que ver con las consecuencias físicas de la infección por el VIH, sino también con su estatus social y jurídico. El consumo de drogas es ilegal en el país y es castigado con la cárcel, además, está muy estigmatizado tanto en la sociedad en general como entre el personal de salud, lo que agrava la marginalización de las personas con problemas de drogodependencia. Esto puede significar que no se les dé acceso a ningún servicio relacionado con el VIH, o que no puedan o se atrevan a solicitarlo por miedo a ser discriminados (as).
Las Travestis, Transgéneros y Transexuales, tienen limitaciones a la hora de integrarse en la sociedad, debido al constante rechazo que reciben de la misma, y por tanto viven en total exclusión. Esto dificulta que puedan acceder a informaciones que le permitan aceptarse tal cual son y sobre todas las cosas acceder a servicios de salud adecuados y que tomen en cuenta su identidad de género
Es el grupo que sufre mayor violencia, incluyendo asesinatos (en la calle, escuela, en el hospital, en discoteca, su vecindario, entre sus familiares, en los medios de transporte, en cualquier oficina pública), producto de las barreras absurdas que se levantan por el mero hecho de su identidad sexual. Solamente en el año 2009 públicamente fueron registrados 8 asesinatos de ciudadanas Trans que ejercían el trabajo sexual o que producto de la marginalidad social vivían en situación de calle. Frecuentemente la prensa no recoge las situaciones de violencia doméstica y física, extorsión y burla de las que esta población es objeto diariamente.
Los altos niveles de seroprevalencia de VIH en la población de hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres aumentan la posibilidad de contagio por el VIH. Estudios han demostrado que un hombre gay tiene 19 veces mas posibilidades de infectarse por VIH que la población general en los países de medianos y bajos ingresos. En la República Dominicana un estudio reciente conducido por el Consejo Presidencial del SIDA (COPRESIDA) demuestra una prevalencia de 6.1% para los hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres, mientras que para la población general la prevalencia de 0.8%. Datos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el Control del VIH/SIDA indican que estos mismos países solo uno de cada 20 hombres gay y otros hombres que tienen sexo con hombres reciben los beneficios de un programa de prevención al VIH, servicios médicos y tratamiento para el VIH.
En el aspecto social, se ha demostrado que existe una relación directa entre el estigma y la discriminación y la posibilidad de infección por el VIH. Esto quiere decir que el mismo rechazo que recibe la población homosexual, que se conoce como Homofobia, y que lo obliga a desarrollar ghetos o a vivir su orientación sexual de forma clandestina y que también los obliga a relacionarse sexualmente de manera fortuita, oculta, inadecuada y desprotegida, porque para la mayoría el sexo ocasional es su única opción.
La existencia de tabúes sexuales y los fundamentalismos religiosos que catalogan todo lo diferente como inmoral o patológico. Frecuentemente estamos siendo bombardeados por mensajes de odio relacionados con la negación y condena de la homosexualidad: Líderes religiosos y profesionales de la conducta frecuentemente realizan alocuciones públicas haciendo énfasis en una absurda cura de la homosexualidad.
La carencia de espacios para la socialización y la expresión de la afectividad, la sexualidad y el erotismo es otro factor social importante.
La existencia de estereotipos, que se corresponden con la burla social y con la expresión de fracaso aceptados socialmente se traduce en una ausencia de modelos a seguir. Políticos, militares, empresarios, religiosos, artistas, y personajes históricos homosexuales exitosos ocultan su homosexualidad para no ser víctimas de los estereotipos y el rechazo social.
En el aspecto psicológico, la construcción de la propia identidad en un ambiente caracterizado por el estigma y la discriminación produce individuos con niveles de autoestima por debajo de lo adecuado. Esto a su vez afecta la autovaloración, la autoimagen y los mecanismos de protección individuales. Producto de esta realidad se desarrolla el fenómeno de la Homofobia Interiorizada. Este fenómeno nos habla de individuos que conscientes de su homosexualidad rechazan y condenan todo lo homosexual que ellos no son, desarrollando una lucha interna que dificulta el acceso a ellos, la relación entre iguales, la felicidad y el ejercicio de una vida plena.
En los grupos de Inmigrantes, la principal dificultad para el acceso a servicios de salud, incluyendo el VIH y sida, esta referida al impedimento legal de acceso a servicios y a la condición de ser dominicanos, o ser extranjeros con estatus legal en el país. Cabe precisar que según cifras especulativas, más de un 85% de los inmigrantes haitianos y sus familias viven en una situación irregular en la RD, es decir son indocumentados. No tenemos datos, y al parecer a nadie le interesa saber la cantidad de asiáticos, suramericanos y europeos que viven en nuestro país en igualdad de condición que los ciudadanos haitianos. Dentro de las dificultades de acceso a prevención del VIH se encuentran la falta de continuidad de las acciones de prevención que se han llevado a cabo en esta población, así como la migración permanente de este grupo poblacional, lo que dificulta el seguimiento y puede significar alto riesgo de VIH por la movilidad, los empleos inestables y las posibles estrategias de sobrevivencia, como el trabajo sexual.
En las Personas Privadas de Libertad, el virus, que no sólo conlleva la supresión del sistema inmunológico, sino que introduce dentro de los lugares de encierro una serie de miedos, prejuicios y conflictos de difícil solución, complicando aún más la convivencia intramural.
Los recintos penitenciarios de nuestro país tienen un limitado acceso a servicios de atención y prevención del VIH y sida: De los 32 Centro Penitenciario solo hay 2 Unidades de Atención Integral disponibles, persiste un clima de estigmatización por parte de las instituciones que prestan servicios de salud, pocos programas educativos sobre prevención del VIH y dificultades para que estos programas se instalen en las cárceles.
Según postulados de la legislación, en las cárceles de mujeres se les impide tener relaciones sexuales, en la de los hombres, el único espacio autorizado y reconocido formalmente para mantener relaciones sexuales lo constituye la visita conyugal, siendo en consecuencia éste espacio el reconocido en su mayoría para la provisión de preservativos, en el caso de centros de reclusión que cuenten con ese servicio.
Existen limitaciones para la prescripción y/o provisión de medicamentos para un importante número de dolencias. La consulta medica en muchos casos es realizada por personal de enfermería y no por médicos, además de los retrasos en la realización de estudios diagnósticos.
Entre los y las profesionales del sexo se incluyen adultos mujeres, varones y transexuales, y jóvenes que reciben dinero o mercancías a cambio de servicios sexuales, ya sea en forma habitual u ocasional. En nuestro país, las leyes, las políticas, las prácticas discriminatorias y las actitudes sociales estigmatizantes empujan al trabajo sexual hacia la clandestinidad, especialmente el trabajo sexual realizado por varones, lo que obstaculiza los esfuerzos por llegar a los profesionales del sexo y sus clientes con programas de prevención, tratamiento, atención y apoyo con relación al VIH. Con frecuencia, los y las trabajadores sexuales tienen poco acceso a servicios de salud adecuados, a preservativos masculinos y femeninos y lubricantes a base de agua; a profilaxis posterior a la exposición por relaciones sexuales sin protección o violación, a control de infecciones de transmisión sexual, a tratamiento contra las drogas y otros servicios de reducción del daño, a protección contra la violencia y las condiciones laborales abusivas; y apoyo social y legal. Esto se agrava por el abuso por parte de agentes del orden público, que según denuncias, frecuentemente extorsionan a esta población, en especial a las que ejercen esta forma de ganarse la vida en las calles de la ciudad.
El mayor riesgo de contagio de VIH se produce cuando los y las trabajadores (as) sexuales tienen poca capacidad de decisión y, por lo tanto, pocas posibilidades de negociar o insistir en el uso del preservativo por parte de sus clientes, o de negarse a practicar sexo con violencia o coacción.
Las personas que viven con el virus sufren frecuentemente los efectos de la discriminación y de la violación de sus derechos humanos: muchos (as) han sido expulsados de sus trabajos y hogares, han sufrido el rechazo de sus familiares y amigos e incluso algunos (as) han llegado a ser asesinados (as). Juntos, el estigma y la discriminación conforman uno de los mayores obstáculos a la hora de tratar eficazmente la epidemia: impiden que las autoridades reconozcan su existencia o que actúen a tiempo para frenarla, disuaden a las personas de averiguar su estado serológico, e inhiben a quienes saben que están infectados de revelar su diagnóstico y de tomar medidas para proteger a los demás y de solicitar tratamiento y cuidados para ellos mismos. En relación a este ultimo tema, la mayor dificultad que este grupo poblacional presenta es la falta de asignación presupuestaria de parte del estado dominicano para las compra de Medicamentos para las PVVIH, ya que la atención esta dependiendo de los fondos internacionales. Las atenciones Médicas hacia los PVVIH se ven afectadas cuando hay que hacer cirugía, pruebas y/o examen médicos invasivos, y la falta de medicamentos para enfermedades oportunistas, además de los conocidos casos estigma y discriminación en los Centros de Salud.
En los jóvenes socialmente excluidos, la búsqueda de la camaradería, el cariño, y la aceptación social, entre otros aspectos vinculados a la construcción de la identidad personal y comunitaria, figuran como el principal móvil para la integración de los/as jóvenes en las “gangas”, “naciones” y otras pandillas de la calle, poniendo de manifiesto las limitaciones de las estructuras sociales actuales y del contexto familiar inmediato de muchos/as de ellos/as. Un alto porcentaje de estos jóvenes han dejado la escuela. Entre las principales razones están: las dificultades económicas, los problemas con la justicia, haberse cansado de estudiar, y el haber formado una familia. La trayectoria educativa y laboral de los y las integrantes de organizaciones de la calle refleja las pocas oportunidades de inserción de estos jóvenes en el contexto de estructuras sociales tradicionales, vinculadas al bajo nivel educativo, la temprana deserción escolar y el involucramiento de posiciones laborales inestables y poco remuneradas.
La Mesa de Grupos vulnerables ha identificado una serie de acciones a ser tomadas en cuenta:
1. Se requiere concretar medidas políticas para acercar la prevención, la atención y el apoyo necesario a los grupos vulnerables. Ante todo, dichas medidas deben incluirse entre las prioridades de subvención y desarrollo de programas nacionales sobre VIH.
2. Es necesario apoyar a las organizaciones y grupos que representan a las poblaciones vulnerables, permitiéndole promover los programas de atención y prevención y participar en la planificación y formulación de políticas sobre VIH
3. Debe cambiarse la legislación que discrimina las relaciones homosexuales e incorporar leyes contra la discriminación por razón de orientación sexual
4. Existencia y cumplimiento de leyes que amparen legalmente a las personas con una identidad de genero diferente, para que esto garantice que estas no sean discriminadas en el área laboral.
5. Las PVV necesitan que la seguridad social incluya los medicamentos antirretrovirales y pruebas especiales como un beneficio y derecho ciudadano.
6. Importante el reconocimiento en calidad de dominicanos, según corresponda a aquellos/as que nacieron bajo los correspondientes sistemas legales
7. Requerimos que se adopten medidas integrales para hacer frente al VIH y al consumo de drogas, incluyendo programas de reducción de daños
En ese sentido hicimos un llamado a las autoridades nacionales a conversar en el Foro de Poblaciones Vulnerables, Conversando desde el Corazón, que se efectuo el día 4 de febrero en el Salón La Mancha del Hotel Lina. En dicho Foro expusimos esta realidad a las autoridades locales y tomadores de decisión de las áreas de la Salud, la Educación, la Justicia, la Seguridad Ciudadana, la Policía Nacional, entre otros. También conjuntamente con ellos propusimos establecer compromisos y acciones que puedan contribuir a modificar y mitigar los factores que condicionan la vulnerabilidad de los grupos representados en la MGV.
Este proceso ha recibido apoyo técnico y financiero del ONUSIDA y del UNFPA.
Grupos participantes en la Mesa:(Amigos Siempre Amigos-ASA, Centro de Orientación e Investigación Integral-COIN, Movimiento de Mujeres Unidas-MODEMU, Trans Siempre Amiga-TRANSSA, Red de Voluntarios de ASA-REVASA, Comite de Trabajadoras Sexuales Travestis Dominicana-COTRAVETD, Movimiento Socio Cultural Trabajadores Haitianos-MOSCTHA, Red Dominicana de Personas Viviendo con VIH-REDOVIH, Alianza Solidaria de la Lucha contra el SIDA-ASOLSIDA, Aliados de ASOLSIDA-ALAS, Jóvenes de la Vida Real-YOUR WORLD,
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