Ernesto
Guerrero
guerrerocamiloe@gmail.com
"No, nos importa ni queremos turistas homosexuales, nosotros somos
un país de mayoría cristiana, así que
vayan a otro lado con sus antivalores,
Uds. no aportan a la familia, ya que no pueden procrear y además son una minoría con gastos insignificantes". Para quienes
hayan leído este comentario, habrán
deducido que se trata de una
“aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”. Un odio, prejuicio, una
discriminación que daña no solo a la víctima sino también al victimario.
Muchos de los turistas que llegan al país, al igual que muchos
dominicanos, tienen expresiones de género y preferencias sexuales diferentes.
Porqué no promocionar el país al
turismo LGBT ? Es que la homosexualidad está
prohibida? Acaso no pagan igual por lo
que consumen?, No sería mejor decir, "todos los que cumplan con las leyes
del país son y serán siempre bienvenidos".
El que una pareja homosexual al
igual que una heterosexual, caminen tomados
de la mano, que bailen juntos y hasta que se dispensen algunos afectos, es algo a lo que ya estamos acostumbrados, lo
vemos en la televisión, en el cine, internet y hasta en los periódicos,
pero para algunos personas con prejuicios ancestrales, les
resulta inaceptable y prefieren que los homosexuales se oculten, que
desaparezcan. Eso... es homofobia!
Según datos del World Travel &Tourism Council, el turismo LGBT
representa el 15% del gasto mundial y
gasta 47% más que un turista medio, siendo su crecimiento anual del 11%
frente al 5% del turismo general. Ser homosexual no es lo mismo que ser pederasta
o abusador de niños, esto último es más común entre los heterosexuales, quienes también son los que más frecuentemente
viajan haciendo turismo sexual.
Finalmente, eso de que somos un país
cristiano y que los homosexuales no procrean es otra incongruencia. Qué es lo
que se pretende?...seguir con la "paridera"? Acaso no se dan cuenta que ya no cabemos en esta media isla.
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