Por Esther Vargas
A los 33 años, Diane Rodríguez está por titularse de psicóloga. Vive en Ecuador y es presidenta nacional de la Asociación Silueta X, una organización defensora de los derechos LGBTIQ que nació en 2007 y que hoy tiene oficinas en Guayaquil, Quito, Cuenca y Ambato, y representación en cerca de 28 localidades.
Durante las elecciones legislativas de febrero del 2013, se convirtió en la primera candidata abiertamente transexual en postularse a asambleísta en Ecuador. Postuló por el movimiento izquierdista Ruptura 25. Diane Rodríguez llevó una campaña modesta. Durante la etapa electoral tuvo varios impases con el candidato presidencial y evangelista Pastor Nelson Zavala, quien descalificó su participación con insultos y argumentos retrógradas.
No fue electa, pero su trabajo como activista no cesa. Es cercana al régimen de Rafael Correa, lo cual le ha costado no pocas críticas.
Diane Rodríguez es reconocida en diversos países por su activismo y también por cumplir el sueño de unirse con la persona que ama . Define su relación como exótica. Nicolás Guamanquispe, su amor, nació mujer y hoy es chico. Ella nació varón y hoy es una chica. Ambos son transexuales. “Es decir, somos de distinto sexo y eso nos permite hacer unión de hecho, casarnos y adoptar. Pero creo que si el derecho no se ejecuta para todos mis compañeros LGBTIQ, no hago uso de él. Es por eso que tampoco me casaré, hasta que el matrimonio igualitario sea legal en Ecuador, o se elimine la figura del matrimonio, que es otra posibilidad y quede solo la unión de hecho como estado civil. En apoyo al acuerdo #21525 que reconoció las uniones de hecho de homosexuales creamos la campaña Unión Civil Igualitaria (www.UnionCiviligualitaria.com) con la cual se llevó adelante los cinco primeros registros a nivel nacional de personas homosexuales y transexuales. Mi novio Nicolás y yo nos convertimos en los primeros “esponsales” legalmente en registrar nuestra unión de hecho en Ecuador, y con ellos la primera pareja completamente transexual”.

Diane Rodríguez recuerda que cuando salió del registro civil, los medios estaban afuera y con ellos, un grupo de manifestantes evangélicos: “Por un momento me asusté, y pensé que lo arruinarían todo. Pero pudo más la emoción del momento, que por megáfono les agradecimos su visita pero sobre todo “por tomarse la molestia en venir a celebrar alegremente con nosotros las uniones de hecho”. Por supuesto, no estaban felices y sus carteles decían cosas feas pero no iba a permitir que la fanaticada religiosa, arruinara ese único momento. Aunque el derecho de la unión de hecho beneficia más a homosexuales que heterosexuales y transexuales, lo disfruté como propio, como necesitado, como añorado, como el sueño que todos quisieron alcanzar y que hoy lo disfrutas en tus manos, en tu ser, en tu corazón. Eso significó para mí, porque justamente lo luchamos como propio, a pesar de no ser lesbiana, gay o bisexual, y así hemos actuado en lo personal, la asociación Silueta X y por supuesto las organizaciones aliadas”.






