

Condena el machismo de los hombres cuando golpean a las mujeres.
“Mi pasión es animar y llegar a las masas”
“Mi pasión es animar y llegar a las masas”
Ecuador
La exuberante trans Maité Trejo, de 20 años, quien participó en el programa Las tardes son de Carolina, tiene mucha pasión por la locución y es conocida por sus amigas como “Rubí”. Ella forma parte de la galería de las hermosas chicas que posaron para EXTRA.
La exuberante trans Maité Trejo, de 20 años, quien participó en el programa Las tardes son de Carolina, tiene mucha pasión por la locución y es conocida por sus amigas como “Rubí”. Ella forma parte de la galería de las hermosas chicas que posaron para EXTRA.
Hoy disfruta de la popularidad que se ganó luego de participar en el reality donde al principio se la identificó como una mujer, pero después se presentó como una chica trans. Salir en pantalla la llevó a la fama, ya que la gente la saluda con atención cuando la ve y además recibe contratos de trabajo, aunque no en lo que ella quisiera: como locutora de radio.
“Me contratan para animar y cantar en las fiestas de los pueblos, algunas personas me llaman la Cocotera por la canción que interpreté”, señala muy sonriente. “La gente me reconoce y pide autógrafos”, comenta emocionada. Durante sus presentaciones encarna a personajes de la pantalla, como la animadora Gabriela Pazmiño.
Es carismática y entretenida, pero cuando no logra obtener algo que desea se deprime. “Quiero trabajar en una radio. Me encanta llegar a las masas”, cuenta emocionada.
“Soy una persona alegre, pero agresiva a la vez”, manifiesta la voluptuosa trans, quien también pertenece a Silueta X, fundación que lucha por los derechos de las jóvenes de la comunidad dentro de la sociedad. “No es correcto decir el trans, sino la trans”, recomienda.
Su revelación
Desde los 15 años se independizó de sus padres, pero los visita con frecuencia. A los 16 se puso silicona en los glúteos y piernas. Esto le costó tres mil dólares. Su voz suena muy suave y de la anterior no le queda ni siquiera el rastro. No es partidaria de operarse su órgano genital. “No es necesario tener una para que el hombre esté satisfecho”, dice.
Al igual que sus compañeras, Maité guarda historias de amor y de dolor. A los once años se enamoró del panadero de su barrio, un joven de 22 años, con quien se citó en un parque. “Mi madre me encontró y me pegó. Él me decía que algún día le gustaría verme como mujer, pero no cumplió su promesa, se casó”, dice “Rubí”.
A los 13 conoció un mecánico vecino, de 40 años, quien después de invitarla a ver una película en un departamento se aprovechó de su ingenuidad.
Es la mayor de ocho hermanos y por su tendencia sexual sus familiares se sintieron avergonzados de ella. Cree que no gozó de la preferencia de su progenitora ante el resto de sus hermanos. Por su tenaz lucha por ser aceptada tal como es, las cosas cambiaron para esta joven.
Hoy se lleva bien con sus seres cercanos y solo espera que la sociedad comprenda a la comunidad y le dé oportunidades de trabajo.
Tiene pareja
Hace cuatro años conoció a su media naranja con quien habita en un departamento de la ciudadela Bellavista. “Es un buen hombre, cumple con todas las expectativas que una puede esperar”, expresa y agrega que “me gustaba ir a las salsotecas y que los hombres creyeran que soy una mujer. He bailado y me he besado tranquilamente con ellos antes de que les diga que soy una trans, pero a ellos nos les importa esto”, señaló.
1 comentario:
QUE BELLA ERES SALUDOS Y SIGUE ADELANTE EN TU LUCHA
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